Un café compartido con apuro,
que nos lleva a empezar un nuevo día,
viviendo entre los dos tristeza y alegría.
Yo busco en tus ojos la respuesta
a mi amor que crece por tu vida,
y en el brillo que adorna tu pupila
la respuesta se refleja contenida.
En tus gestos presurosos la caricia
la adivino aunque tu mano no acaricia,
y en la paz de tu sonrisa y tu sonrojo
esta toda esta dicha compartida.
Un desayuno, un alegre buenos días,
un beso arrebatado y tibio,
es el amanecer diferente de dos vidas.
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